Blog para promoción profesional
Posted on | octubre 30, 2011 | No Comments
Un amigo que está buscando empleo me ha pedido consejo para abrir un blog y promocionarse profesionalmente. Aprovecho para compartir con vosotros los comentarios que le hice.
Lo primero, comprobar que realmente es una buena idea, no solo estamos siguiendo la moda. Para ello planteo tres cuestiones previas.
La primera: ¿tienes disponibilidad, disposición y voluntad para actualizarlo frecuentemente? De lo contrario, abandona la idea. No hay nada más penoso que un blog que no se actualiza.
Cuando digo disponibilidad me refiero a que hay tiempo para ello. Un blog es una inversión de, entre otros factores, esfuerzo, y necesita recursos, el primero el tiempo que le vamos a dedicar: buscar temas, encontrar información relevante para argumentarlos, dedicarle tiempo a afinar la redacción y el maquetado, corregir los borradores, etc.
Y al pedir disposición y voluntad quiero decir que hay que priorizar estas tareas de alguna manera. Si es algo que se va a hacer en ratos libres, al final seguramente no se hará. ¿Qué importancia tiene el blog en tu estrategia de carrera profesional?
La segunda cuestión previa: ¿te gusta escribir, tienes facilidad para ello, sabes hacerlo correctamente? De lo contrario, te interesa más un formato más breve, donde no se noten posibles carencias en la redacción. Es lo que ahora se conoce como microblogging, formatos más breves que permiten dar una opinión muy breve y demostrar que estás al día, te mueves, te interesan ciertos temas y tienes criterio para seleccionar. Estamos hablando de herramientas como www.tumblr.com y la tan de moda www.twitter.com.
No hace falta más que navegar un poquito por cualquier web de gran tráfico, especialmente si se visitan los comentarios a las noticias de los periódicos, para darse cuenta que la mayoría de gente que escribe en internet tiene un nivel muy bajo. Por supuesto que encontraremos multitud de páginas y textos no solo bien redactados sino que nos causarán admiración por su claridad y estilo: tened en cuenta que la mayoría de éstos han sido escritos por profesionales que se dedican a ello bien a tiempo completo, bien como una parte muy importante de su actividad profesional. Si quieres dar buena imagen, el nivel que hay que aportar es alto.
Finalmente, ¿puedes aportar contenido interesante? Interesante significa relevante para el campo profesional al que lo diriges y novedoso. No vale copiar lo que ya han escrito otros. Ten en cuenta que en internet las copiadas se ven y penalizan mucho.
Si has pasado por este filtro, vayamos a por el blog. De entrada, yo iría a por algo extremadamente fácil. Preocúpate de lo que tienes que escribir y escribirlo. Administrar el hosting, diseñar plantillas, etc., que te lo den hecho. Luego, si hay disponibilidad y voluntad, ya iremos sofisticándolo.
Yo recomiendo las siguientes plataformas:
- WordPress. Es la plataforma más popular. Tiene la ventaja que de entrada puedes contratar un espacio gratis en www.wordpress.com y luego, si te interesa, puedes descargarte el software y montarte tu propia web donde y como más te interese.
- Blogger. Es aún más fácil y flexible que WordPress para usuarios no iniciados. Si quieres diseñar tu propia plantilla en cambio es más complicada, y no te puedes montar tu web si no es en el dominio www.blogspot.com, aunque sí que es posible redireccionar el dominio.
- Drupal. También muy popular pero un poquito más complicada, es la que usa la Casa Blanca.
Finalmente, algunos consejos sobre la redacción de los artículos. Hay infinidad de listados de consejos imprescindibles en internet, los míos son estos cinco:
- No te permitas ni una falta de ortografía.
- Blog = Opinión. Tienes que poner algo de tu parte, si solo dices lo que dicen en otro lado la gente no sabrá ni qué ni cómo piensas y no podrá saber lo bueno que eres. Solo sabrán que sabes leer y hacer un buen comentario de texto.
- Foco, especialización. Yo no puedo presumir precisamente de esto, pero los blogs que triunfan son los que se especializan en temáticas concretas.
- Si algo que has escrito está “bastante bien”, no lo publiques. Piensa que estás entregando voluntariamente un examen escrito a tu próximo empleador. Si metes la pata, no habrá entrevista. Lo que publiques, que esté suficientemente bien como para que tu puedas presumir de haberlo escrito.
- No escribas un párrafo, una frase, de más. A la mayoría de la gente no le sobra el tiempo; y a los que les sobra seguro que tampoco les gusta leer frases superfluas.
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